Todxs debemos saber sobre menstruación.

Por Andrea Ramos



“Yo no tengo útero, no menstrúo, a mí ¿qué me importa?” De entrada es importante que dejemos de pensar que sólo debería interesarnos aquello que nos sucede o que está cerca de nosotrxs, sobre todo cuando se trata de un proceso *natural* sin el cual ningunx de nosotrxs hubiera nacido.


Para muchas personas es muy fácil decir y creer que ya vivimos en un mundo avanzado, donde la discriminación por cosas como la menstruación no existen… Esas personas suelen ser hombres privilegiados. Pero aquí veremos que este sigue siendo un tema tabú y por qué urge que nos eduquemos para que deje de serlo.


Se sigue usando “la regla” como argumento para descalificar las emociones de las mujeres.

Asociar que cada vez que una mujer tiene emociones que no sean sutiles y delicadas es porque tiene un asunto hormonal es profundamente misógino. No a todas nos pegan las hormonas de la misma manera, no todas estamos de malas cuando vamos a menstruar y no todas nuestras emociones están ligadas a nuestro ciclo. Si una morra te gritó o “te habló feo” a lo mejor es porque eres un patán, Antonio, no porque esté “en sus días”.



Le siguen teniendo miedo a la palabra “menstruación”.

Esto no es exclusivo de la menstruación, en general la gente le tiene miedo a llamar las cosas como son y por eso se buscan sobrenombres horribles: “la regla” (como si fuera mandato escolar), “tus días” (todos los días son *mis* días, corazón), “Andrés” (el peor de todos, ¿y si dejamos de querer ponerle nombres de hombre a lo que sucede con nuestros cuerpos?). Menstruación, menstruación, menstruación. Repítelo hasta que se te quite el cringe and move on.


Todavía hay personas que creen que no se pueden hacer ciertas cosas mientras menstrúas.


Tuit: ¿Por qué no hacen un manual de lo que sí y no puedes hacer durante la menstruación?


Vale, va el manual:

Que sí puedes hacer durante la menstruación: Cualquier cosa que haces en un día que no estás menstruando (evidentemente, en el caso de los cólicos menstruales es otro contexto).

¿Ejercicio? Se puede. ¿Nadar? Se puede. ¿M*sturbarse? Se puede. ¿S*xo? Se puede. Nomás comprate una toalla oscura, quítate los prejuicios and you are good to go.


Los productos de higiene menstrual siguen siendo sinónimo de “suciedad” o algo “inapropiado”.

El 1° de Enero se anunció que en el Reino Unido ya no existirá el impuesto sobre los productos de higiene menstrual en un bonito cartel que incluía el dibujo de un tampón. Un locutor del Reino Unido retuiteó la imagen con el comentario: “Buena política, pero ¿es realmente necesaria esta imagen obscena?” Pero eso no es todo, ¿qué tal las bolsitas te venden para que guardes ahí tus toallas y nadie vea que las estás cargando? Escóndelo, que nadie lo vea, no hay que incomodar a la gente. Y hablando de incomodar a la gente…


A la gente le parece asquerosa la sangre menstrual.

¿Vamos a ver películas donde matan y mutilan a personas y sale sangre por todas partes? ¡Sí! ¡A huevo! ¡Cine de arte!

¿Vamos a hacer intervenciones artísticas con nuestra sangre menstrual? ¿A una morra se le mancharon los pantalones? ¡Qué asco! ¡Qué poca higiene! ¡Es como si yo saliera todo orinado del baño! ¿O sea que yo podría hacer una pintura con mi s*men y llamarle arte? ¡No tenemos por qué ver eso!

Pues mira Rogelio, lo que hagas tú en tu tiempo libre, es tu asunto, pero la sangre menstrual ni es lo mismo que el s*men, ni que la orina y para nada está sucia. Un enorme porcentaje de la población menstrua, es un proceso esencial para el ciclo de la vida (literalmente) y, contrario a tus esfínteres y a tu calentura, es algo sobre lo que tenemos muy poco control. Así que si ves manchas de sangre menstrual y te genera *tanto* asco, chécalo con tu terapeuta.