Rompamos el pacto.

Por Natzahuatza.


El pacto patriarcal es uno de esos conceptos que algunas personas creen que el feminismo se inventó o que solo existe en nuestra imaginación. También hay otros que creen que es solo un pretexto para hacerle mala campaña a un político violador. Pero no, el pacto patriarcal ni lo inventamos ni nos lo imaginamos, aquí te platicamos qué es y por qué es importante romperlo.


¿Qué es el pacto patriarcal?

Es un conjunto de normas no escritas que forjan las relaciones, tanto públicas como privadas, que la mayoría de las personas aceptamos como “lo normal” en algún momento de nuestras vidas. Estas reglas se han ido generalizando a través de la educación, la cultura y los estereotipos de género.


¿Por qué la gente no cree que existe?

Porque cuando decimos “pacto patriarcal” se imaginan que se les extiende un contrato donde juran violentar a las mujeres y deben firmarlo con sangre. El que este no sea el ritual para ser parte del pacto patriarcal es lo que lo hace más peligroso, que pasa por comportamientos comunes, naturales e inevitables que “no pueden” ser parte de algo así porque se han hecho toda la vida.

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¿Dónde podemos verlo? Vámonos con ejemplos claros y específicos.


Cuando una mujer entra a un espacio que suele pensarse como masculino, no es bien recibida.

Las mujeres que disfrutan del deporte, los videojuegos o cualquier cosa que se considera “de hombres” son fuertemente cuestionadas y criticadas por ello. “Si de verdad te gusta el futbol dime quién ganó todos los campeonatos de la liga x, en orden, con número de goles y estimación oficial de los ml que se sudaron en el último partido”… preguntas así de ridículas son a las que nos enfrentamos las mujeres simplemente por disfrutar de algo que “el sistema” (o sea ellos) nos han dicho que no es para que lo disfrutemos nosotras.


“Bros before hoes” vs. “la peor enemiga de una mujer, es otra mujer”.

Estas dos expresiones son comunes y hay mucha gente que todavía las defiende. Ambas rigen cómo comportarnos con personas de nuestro mismo género pero tienen una diferencia de tono muy importante: entre hombres se protegen, entre mujeres nos odiamos. El supuesto odio y enemistad que nos tenemos las mujeres ya se habló en otro post de la plataforma, el cual les invitamos a leer para entender un poco más por qué no somos enemigas naturales.


El “bros before hoes” es problemático en muchos niveles: primero, usa una palabra despectiva para referirse a las mujeres; segundo, implica que debes defender a tu amigo por encima de todas las cosas, haga lo que haga. Por eso las mujeres cuestionamos, ¿por qué todas hemos sido acosadas pero ningún hombre conoce a un acosador? Porque su acuerdo “de hombres” es que, aunque supieran que lo es, no dirían ni harían nada al respecto, porque la amistad entre hombres es más importante que cualquier cosa que pueda decir una mujer.


Los hombres son un “todo” y quien no entre es sospechoso.

Desde cómo está organizada la sociedad, el lenguaje, el trabajo hasta cómo se desarrolla la medicina, todo ha estado construido alrededor del hombre. Esto ha significado que quienes no entramos en esa construcción terminamos hechxs a un lado de una u otra manera y cuando llegamos a pedir espacios para nosotrxs nuestras motivaciones siempre son cuestionadas y dignas de sospecha. ¿Qué tienen en común las personas no binarias, las personas trans, las personas racializadas, los problemas de clase, la desmasculinización del lenguaje y el feminismo? Que todxs cuestionan esta generalización basada en lo masculino hegemónico y tienen como respuesta invalidaciones por parte del sistema.


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En una situación de violencia de género a quien se protege es al hombre.

Caso 1: Una mujer es asesinada por su pareja, fotografías de su cuerpo golpeado y apuñalado se filtran en redes sociales. La cara del asesino es censurada por los medios de comunicación. El asesino solo fue encarcelado preventivamente.


Caso 2: Una mujer es violentada por su pareja, logra salir de la relación y años después cuenta su historia en redes sociales. La respuesta que recibe es: Esa no es la manera, deberían hacer denuncias a tiempo y donde corresponde, solo están normalizando que se den las denuncias falsas, le arruinan la vida a los hombres.


Caso 3: Varias mujeres, violentadas por el mismo hombre, deciden hacer denuncias formales en el sistema de justicia. El hombre obtiene la candidatura a gobernador estatal.

¿Qué tienen los tres casos en común? Que en ninguno se prioriza o se cuida a la víctima.

¿Y eso qué tiene que ver con el pacto patriarcal? Que no importa cómo lo hagamos, siempre seremos cuestionadas y violentadas antes que tomadas en serio. Que no importa cuántas denuncias formales pongamos, porque el sistema de justicia lo crearon los hombres y el pacto escala a todos los niveles.


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Entonces, ¿solo los hombres heterocis son parte de este pacto?

Tristemente, no. Las mujeres y la comunidad LGBT+ también llegamos a formar parte de este pacto que nos afecta tanto, porque decidir romperlo o cuestionarlo trae una respuesta violenta por parte de personas que incluso podemos querer mucho. Somos aliadxs del pacto patriarcal cuando decidimos jugar bajo sus reglas y seguir perpetuando estas estructuras relacionales, cuando decimos “el feminismo no me representa” o “yo no soy parte del lobby gay” porque queremos seguir perteneciendo a esos círculos que están llenos de confianza en sí mismos, porque están en control.


Cuando constantemente tenemos que estar probándole a la sociedad que merecemos derechos, entonces estamos rodeadxs de un contexto donde solo importan unOs cuantOs. A todas, todes y todos nos toca romper con el pacto con el que crecimos, no solo hoy, no solo cuando el hashtag esté de moda, todos los días hasta que ya no tengamos que probarle a nadie que sí somos personas.