¿Qué son los discursos demonizadores?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos señala que la violencia contra las personas LGBTIQ+ se ve reforzada por la discriminación de narrativas que demonizan a esta comunidad en distintos contextos, incluyendo expresiones en debates públicos, manifestaciones en contra de eventos organizados por personas LGBTIQ+ (como las marchas del orgullo), así como a través de medios de comunicación y en Internet.

Dentro de estas narrativas emergentes aparece la instalación de mensajes basados en el desconocimiento respecto al tema y en la creación de narrativas más elaboradas, estructuradas y estratégicas que incitan a la discriminación, negación, hostilidad y/o violencia hacia las personas LGBTIQ+.

Muchos de los “argumentos” demonizadores buscan ya sea negar la existencia del concepto de género considerándolo una construcción “ideológica”, o bien considerarlo como algo “anormal” o patológico, presentando estos argumentos como verdades ante la sociedad, tal como lo hacen los movimientos conservadores antiderechos y los grupos trans-exclusionistas.

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), se refiere a la “apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia”. Por lo tanto, los Estados son responsables de garantizar los derechos de todas las personas y luchar contra la discriminación y los estereotipos de género; y deben prohibir la apología de odio y/o la incitación al odio hacia las personas LGBTIQ+.

De esta forma los gobiernos y líderes políticos deben asegurarse de:

  • Adoptar/hacer cumplir legislación integral contra la discriminación

  • Rechazar o denunciar públicamente la retórica discriminatoria.

  • Garantizar la adopción de medidas que aborden las causas fundamentales de la intolerancia, incluso mediante el fomento de la educación en la diversidad y el pluralismo, y el empoderamiento de la comunidad LGBTIQ+.