Privilegio heterosexual.

Por Luis Ruiz




Holi, bienvenides una semana más a ¿Todo bien en casa?, un espacio de Abrazo Grupal en el que miramos al mundo, bien malito de su heteronormatividad, y le preguntamos de qué forma podemos ayudarle.


Hoy hablaremos del privilegio normalizado. Esas cosas que las personas heterosexuales y cisgénero pueden hacer y que… pues… no es que por ley las personas LGBTQ+ no podamos hacer, pero que hay convenciones sociales implícitas y excluyentes que nos piden no hacerlas.


¿No me creen? Ahí les va la lista.


Besuquearse en la vía pública.

Una vez tuve que hacer una fila de más de una hora en Six Flags para subrime al Superman, con una pareja heterosexual frente a mí que estaba a dos segundos de concebir a una criatura en la fila. Estábamos en un parque para niñes Y NADIE LES DIJO NADA. ¡NADA! Y cuando las parejas LGBTQ+ caminamos por la calle agarradites de la mano o nos damos un beso, no falta la señora que nos voltea a ver como si estuviéramos haciendo un sacrificio a Satán ahí a la mitad de un Zara.


La hipocresía de este sistema heteronormado es que nos pide constantemente a lxs LGBTQ+ que seamos “decentes” (lo que sea que signifique eso) y permite a los heterosexuales (a los vatos, obvio) que hagan con su cuerpo lo que quieran y que cometan el crimen de lesa humanidad que es referirse a sus novias como “MI BEBÉ” ¡EN PÚBLICO!





Hablar de su vida sexual.

De verdad qué pedo con la libertad que tienen los vatos hetero para contar sus proezas sexuales con más detalle que el Marqués de Sade. La sexualidad es uno de los temas más comunes en las conversaciones de vatos, ¿no me creen? Escuchen cada podcast de comedia mexicano, cualquier standup de vatos, los programas de señores chavorrucos de Unicable, los chistes de profes universitarios, el programa de radio de Yordi Rosado, etcétera.


Y está bien, no hay pedo, qué bueno que hablemos de sexo. Pero ¿por qué cuando los vatos hetero hablan de sexo la respuesta es “ay, boys will be boys, ya qué” pero si una mujer o una persona LGBTQ+ menciona algo mínimo sobre su sexualidad la gente se espanta como si les estuvieras platicando la rutina diaria de Marcial Maciel.


Presumir fotos de sus bebés sin que la gente comente pendejadas.

Cuando una pareja heterosexual sube una foto de su bebé: las abuelitas mandan bendiciones, la gente random felicita, los compañeros de trabajo ponen emojis porque no saben qué más escribir, las amigas de la mamá comentan lo mucho que se parece a la mamá o al papá (cuando, seamos honestos, todos los bebés parecen exactamente el mismo).

En cambio, si hay una foto de un bebé con sus papás del mismo género en las redes sociales, automáticamente:


¡Qué privilegio poder subir las fotos que quieres sin que la gente la considere una oportunidad de debate! Que si están de acuerdo y lo celebran para colgarse la medallita de aliades, que si no están de acuerdo y creen que su opinión sustentada en textos religiosos importa en un país laico…


Nuestras familias, nuestras relaciones, nuestras vidas no son un debate, son una realidad que se acepta y ya. ¿Extrañas el siglo XX? Vete a vivir a Nuevo León, pero no vengas a exigirnos volver contigo.


Decir que tienen novio/novia en kinder y nadie les dice que "no están listes" o "están confundides".

Todes hemos escuchado el comentario de: “ay, qué guapo niño, seguramente va a tener muchas novias”. Pero nadie ha escuchado que le digan lo contrario a una niña y nuuuunca nos ponemos a reflexionar que quizás ese niño no va a tener muchas novias, pero va a tener UN ESPOSO, o muchos novios, o va a estar solo, o va a hacer lo que se le antoje.

En cambio, si una niña a los seis años le comparte a su familia que le gusta su mejor amiga:

Ser quien eres desde la infancia es un privilegio en un mundo que nos enseña que si no eres heterosexual, cisgénero o si no actúas como los roles y estereotipos lo dictan, estás mal.

Ofenderse por PINCHES TODO y luego quejarse la “generación de cristal”.

Los heterosexuales en el internet se ofenden por todo. Por TODO en verdad. ¿No me creen? Aquí una breve lista de cosas que les ofenden: que la gente diga “todes” o cualquier palabra en lenguaje incluyente, que digamos que los heteros no se limpian su colita, que no escribas Dios con mayúscula, que nos caguen sus fiestas para revelar el género de su bebé, que la gente ya no se quiera casar, que una periodista deportiva sea mejor que todos los periodistas vatos, que… Bueno… entienden el punto.

Y entonces… ¿¡Con qué valor estas mismas personas nos llaman “generación de cristal'' y consideran que nos quejamos de más!? ¿No será más bien que todes nos ofendemos, simplemente por cosas distintas?

¿O será que hay voces que, ante el sistema, valen más que otras? ¿Será que para lxs heteros y cis sus quejas sí valen y las nuestras no? Hm… interesante.


“Jotear”.

Si un vato hetero cis se pone un gramo de maquillaje en la cara, toooooodo el internet se vuelca a aplaudirle como si hubiera acabado el sexismo para siempre.

Y… okey… ponerte maquillaje, sea cual sea tu orientación o tu identidad, sí es, en muchos casos, una conducta que transgrede la heteronorma, pero es algo que las personas LGBTQ+ llevamos SIGLOS haciendo como acto de resistencia y celebración de la diversidad.

¿Cómo es que si Bad Bunny se pinta las uñas está “destruyendo la masculinidad tóxica” pero los miles de hombres gay y bi y de personas trans y no binaries que usan el maquillaje como rasgo identitario no lo hacen?

No me estoy quejando de que los vatos se maquillen, de hecho, considero que puede ser muy atractivo. Mi queja es que lo que se celebra en algunes, sea razón de hostigamiento para otres.



 

Este es el asunto con el privilegio. Existe: es un hecho. Las personas LGBTQ+ hemos tenido que “pedir permiso” o “ganarnos el derecho” para hacer muchas cosas que las personas hetero y cis hacen libremente.


¿Eso te debe generar culpa? No, no lo decidiste tú. Pero sí podemos decidir ser conscientes de nuestros privilegios y cuestionar, por ejemplo, las reacciones que tenemos ante los otros, las otras y les otres.


Hagámoslo: cuestionemos. Y construyamos un mundo en el que podamos unir nuestras fuerzas, todes, para que nadie se quede fuera y no existan las personas de segunda. Y si no quieres, pues… ¿todo bien en casa?