Orgullo... ¿de qué?

Por Juan Mascorro

“¿pAra qUé QuiEReN esA M*m*d* dEL ‘orGuLlo’? enToNCeS yO a mUChO oRgUllO sOY hetERoseXUal”


Sí, sí, ya te vimos, ahora siéntate y tómate un antiácido porque hasta lo que no comes te hace daño… Nunca va a dejar de sorprendernos cómo un puñado de glitter, arcoíris y unicornios pueden generar tanto odio en alguien.


La cuestión del orgullo LGBTIQ+ es algo que, de alguna forma, provoca mucha incomodidad en los grupos de derecha o anti-derechos. Desde que se empezó a hablar de él, hemos escuchado a personas cis-hetero reclamar: “¿Y por qué deberían de sentir orgullo por algo que son?, más bien deberían de sentirlo por las cosas que hacen”.


Aquí es justo donde está el punto. Nosotres, como comunidad, hemos vivido siglos de discriminación, acoso, violencia y muerte no por lo que hacemos, o por lo que logramos, SINO POR LO QUE SOMOS.


El orgullo se ha convertido en el recurso de toda la comunidad de retomar, recuperar y reapropiarse el derecho a SER, no a HACER.


Quien nunca ha vivido el riesgo a ser violentadx por el hecho de SER, es imposible que entienda lo que representa el esfuerzo de abrazar una parte fundamental y básica de tu persona y aplaudirla, celebrarla, disfrutarla y abrazarla abiertamente. Eso es lo que el orgullo representa. Eso es lo que nosotrxs festejamos.


En realidad la queja, como suele ser en el caso de los grupos haters, no es por una cuestión filosófica o semiótica, sino porque a través del orgullo, nosotrxs perdemos el miedo de mostrar y vivir todo aquello que siempre nos dijeron que está mal o que es incorrecto, todo lo que desafía en su centro a la heteronorma y al patriarcado. Para ellos, el que podamos vivir libres y asumiendo nuestra identidad, expresión y orientación, es algo que, desde su privilegio, no merece nombrarse.


Así que la siguiente vez que pienses “¿orgullo de qué?”, recuerda que hablamos del Orgullo que se escribe con mayúscula, el que se exhibe y se celebra: El Orgullo de Ser.