Las "terapias de conversión" ni son terapias ni convierten a nadie

Las "terapias de conversión" ni son terapias ni convierten a nadie. Son tortura.

La forma correcta de referirse a las mal llamadas “terapias de conversión” es Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (ECOSIG).

Estos procedimientos carecen de cualquier soporte científico y utilizan métodos violentos como electroshocks, “exorcismos”, violaciones sexuales, coerción y uso forzado de medicamentos para intentar (sin éxito) cambiar la orientación sexual o identidad de género de las personas.

Pero ellxs quieren cambiar… ¿no son libre de elegir?

Muchas veces quienes sin sometidxs a este tipo de procedimientos son obligadxs o influidxs por sus padres o tutorxs para hacerlo.

Si bien es cierto que hay quienes deciden someterse a estos tratamientos, esto es consecuencia del estigma social y la violencia normalizada hacia las personas LGBT+ que les hace ver sus propias identidades como no válidas.

Lo que sugiere la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito es una terapia de afirmación, es decir, ayudar a las personas que sienten un deseo de cambiar su orientación o identidad a aceptar y amar quienes son, libres de prejuicios y estigmas.

Las ECOSIG en México deben prevenirse y castigarse. Escríbele a tus representantes a nivel federal para que apoyen la iniciativa de reforma de las senadoras Patricia Mercado, Citlalli Hernández y Alejandra Lagunes y se ponga fin a estas torturas en nuestro país.

Necesitamos el apoyo de lxs profesionales de la salud mental que impartan terapias con enfoque afirmativo: evitando señales de rechazo a las personas LGBT+ y empoderándoles para enfrentar el estigma y la discriminación.