Hablemos de mansplaining.

Por Andrea Ramos


“Oh, ojalá hubiera un hombre que pudiera explicarme todas estas cosas que ya comprendo”... dijo nadie, nunca. Pero aunque nadie se los haya pedido, hay hombres que creen que todxs necesitamos que nos expliquen la vida, el mundo y hasta cosas que entendemos mejor que ellos.


¿Qué es el mansplaining?

Los vatos™ dicen: Es la palabra de moda para cuando las femin*zis no quieren oír argumentos que refuten su patética ideología.


Lo que sí es: Cuando un hombre asume que una mujer no entiende y necesita que alguien (él) la ilustre con la verdad.


¿Por qué es problemático?

Porque se basa en suponer que el hombre siempre sabe más que cualquier persona con la que comparta espacios lo cual, además de no ser cierto, constantemente invisibiliza el conocimiento y la preparación de las mujeres.


Es también parte de la costumbre de no escuchar lo que las mujeres decimos, ya que muchas veces el mansplaining sucede después de que una mujer ha hablado sobre el tema en cuestión. ¿No me creen? Revisen el libro “Los hombres me explican cosas” de Rebecca Solnit, que tiene incontables ejemplos de esto.


¿Por qué nos enoja?

Básicamente, porque estamos hasta la madre. De no ser escuchadas, de no ser tomadas en cuenta, de que la mismas ideas que tenemos nosotras son más válidas o tienen más eco si las dice un hombre y un largo etcétera. Porque aunque muchos vatos creen que el patriarcado no existe porque ya no nos apedrean si hablamos en público, “poder hablar” no es lo mismo que “ser escuchadas”.


“¿Entonces los hombres ya no podemos opinar?”


¡Para nada! Lo ideal sería que todas, todes y todos tengamos espacios para que se nos escuche y podamos establecer un diálogo. Sin embargo, hay temas donde definitivamente no necesitamos tu opinión: el feminismo, el aborto, la menstruación, la maternidad, el clítoris y cualquier cosa en la que seamos expertas y tú no.


En el resto de los temas donde vayamos a compartir opiniones solo te pedimos dos cosas:

  • Escucha lo que te estamos diciendo antes de hablar.

  • No asumas que no sabemos o no entendemos.

Así de fácil puede ser la comunicación.