La manipulación se disfraza de amor.

Por Andrea Natzahuatza

¿Qué es el gaslighting?

Oh no, otra palabra inventada por la generación de cristal para quejarse de lo difícil que es la vida… Pues no, en realidad es una palabra que surge de la película “Gaslight” de 1944, donde un hombre manipula a su esposa hasta el punto en el que ella empieza a creer que está loca.Y aunque a muchas personas les parezca un mito (como todo lo que señala la violencia normalizada) es una realidad que se da en muchísimos espacios.


Podemos definir gaslighting como un tipo de manipulación emocional que consiste en invalidar las emociones, comentarios u opiniones de una persona. Generalmente se da en situaciones donde hay un abuso de poder y la persona violentada llega a dudar de sus percepciones, de su memoria y hasta de su juicio.


¿Por qué es peligroso?

Porque es, probablemente, el tipo de abuso más sutil que hay y al ser difícil de identificar puede hacer que nos quedemos en espacios y relaciones violentas porque creemos que realmente hay algo mal con nosotrxs, lo cual nos genera inseguridad, apego y hasta depresión. Es, además, un abuso que se da de manera gradual, por lo que poco a poco nos “acostumbramos” a este tipo de conductas.


Otro peligro del gaslighting es que la persona que lo hace puede no ser consciente de que lo está haciendo. Aunque eso no lo hace menos grave, sí se vuelve un problema al querer hablar con estas personas sobre sus comentarios violentos porque ¿cómo se corrige algo que no sé sabe que está sucediendo? Por eso lxs abusadorxs niegan todo.


Cuando se vive en un contexto donde nadie está familiarizado con este concepto y por tanto no saben identificarlo, nadie rompe el ciclo de violencia y la víctima llega a dudar de su capacidad de tomar decisiones, poniéndolas en manos de alguien más. Y recuerden amix, perder la autonomía de nuestras decisiones es de lo más peligroso que nos puede pasar.

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¿Quiénes pueden ser víctimas de gaslighting?

Todas, todes y todos podemos vernos involucradxs en una situación de gaslighting, como víctimas y como victimarios. Aunque hay espacios donde ciertas personas son más vulnerables a sufrirlo, el gaslighting no es exclusivo de un género u orientación, se puede dar en cualquier situación donde haya o se quiera establecer una relación de poder (trabajo, pareja, amistades, etc.). Es importante que reconozcamos que no es problema de un solo género para poderlo nombrar cuando estamos siendo violentadxs o estamos violentando a otrxs.


¿Cómo identificarlo?

Hay muchos listados en internet sobre frases frecuentes que usan las personas que hacen gaslighting, pero como buenas personas manipuladoras, siempre hay “argumentos” para decir que estas frases no son violentas. Platiquemos de algunas y por qué sí son parte de un discurso violento:


Estás exagerando. / No piensas con claridad porque estás estresadx, enojadx, alteradx.

Aunque es cierto que a veces nuestras emociones pueden nublar nuestro juicio, es importante que reconozcamos que estar enojadx no nos vuelve pendejxs y si sí, nos toca trabajarlo en terapia. Pero si constantemente nos altera, enoja o estresa una situación hay que revisar por qué y alejarnos de ahí, ¿por qué vamos a aguantar sentirnos así?


Te lo imaginaste / eso no pasó

Si constantemente te dicen que algo no pasó (o no pasó como lo recuerdas) incluso cuando tienes pruebas, probablemente estás en una situación de gaslighting. Aunque es imposible que recordemos absolutamente todo y las memorias sí pueden alterarse, tampoco dudemos todo el tiempo de nuestra memoria, porque llegará el momento en el que no confiemos para nada en nosotrxs. Esto es sumamente problemático porque, si no podemos confiar ni en nuestra mente, la inseguridad crece y empezamos a depender de otrxs para entender el mundo


Lo interpretaste mal.

“Es que sí te dije pendeja, pero no como insulto, tú lo interpretaste así”... Ya hemos escrito sobre la responsabilidad afectiva y aquí debemos recordarla, porque aunque cada quien es responsable de sus emociones, también somos responsables de lo que decimos. Aludir a la interpretación errónea de lo que se dijo es una falta de responsabilidad por parte de la persona que dice las cosas. Siempre puede haber un error en la comunicación, pero se platica, se revisa dónde estuvo el problema y no se vuelve a hacer. Si no se aprende de los errores, ahí no es.

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Estás locx

Alguien en tuiter preguntaba “¿hay algo peor que te hagan sentir que estás loca y tienes la culpa de todo?” y pues se nos ocurren muy pocas cosas. Porque el problema de la locura es que nadie te creerá que no estás locx porque es lo que diría alguien locx.


Este es un tema delicadísimo, sobre todo cuando existe tan poca información y apoyos para la salud mental, pero ante todo recordemos que “locx” es un término despectivo que perpetúa mitos sobre las enfermedades mentales, entonces bajo ninguna circunstancia te creas o apropies de la palabra. Necesitar apoyo psicológico, no es estar locx; mostrar tus emociones, no es estar locx; no estar de acuerdo con lo que otrxs piden/quieren de ti, no es estar locx.


Eres demasiado sensible/intensx.

¿Ser sensible es malo? No. ¿Ser intensx es malo? Tampoco. Que la gente se incomode con las personas sensibles o intensxs, es otra historia. Cuando nos topemos con estas frases mejor preguntemos: ¿Soy demasiado sensible o fuiste demasiado hiriente? ¿Soy demasiado intensx o estoy cuestionando cosas que considerabas incuestionables?


¿Qué puedo hacer si estoy viviendo gaslighting?

Confía en tu instinto. Lo que sientes, lo que te hace sentir violentadx, lo que te asusta o te incomoda… tú lo conoces mejor que nadie. Confía en lo que sientes y en tu criterio.

Ten círculos de confianza. Lugares y personas que te den seguridad son esenciales para lidiar con las situaciones de violencia.


Cuestiona todo. Lo que sabes, lo que aprendes, lo que otrxs te dicen, ¡este post! Cuestiónalo todo porque solo así empezamos a identificar qué creemos porque lo creemos y qué aceptamos solo porque alguien nos dijo que así eran las cosas.