El mes del amor me da ansiedad.

Por Luis Ruiz

El "mes del amor" me causa mucha ansiedad. Corazones por todos lados, globos volando, dulces, chocolates, rosas, regalos. Parejas (casi siempre heterosexuales) diciéndose entre ellos que "se completan", que "la vida tiene sentido desde que se conocieron".


Y después estoy yo. Solo. O eso creí durante mucho tiempo.


En algún momento pensé que estaba solo porque me compré al idea de que el amor queer, todo el que no es heterosexual o cisgénero, valía menos que los demás. Que cuando estaba enamorado no tenía el mismo derecho que lxs otrxs a presumirlo por todos lados, a gritarlo si fuera necesario. Que tenía que ser "discreto" y "decente". Amar, desear, sentir, solamente en la falsa "seguridad" que ofrecen las paredes y la confidencialidad.


Poco a poco y gracias a mi comunidad, a mi terapeuta y al trabajo arduo de aceptación que he hecho conmigo, he aprendido que mi amor (así, muy queer) es igual de valioso y mágico que cualquiera.


Sin embargo, ya van varios días de San Valentín en los que despierto solo. Y, de nuevo, me ha provocado mucha ansiedad y angustia. Vivo rodeado de parejas y mensajes en medios, en redes, en conversaciones, en libros, que dicen que el éxito se vive acompañado de una pareja romántica.


La idea del amor romántico —la que venden todas las historias populares y que aprendes en la escuela, la religión y la familia— es que puedes tener excelentes relaciones de amistad, de admiración, de trabajo, sexuales, familiares y de cualquier otro tipo, no estás "completx" si no tienes una relación de pareja que se convierta en el centro de tu existencia.


Y me ha costado mucho desaprender eso. Me cuesta cuando veo películas (aún aquellas en las que lxs protagonistas son queer) en las que las personas ven su vida realizada cuando encuentran al "amor de su vida". Me cuesta cuando platico con personas que me dicen que tenga paciencia, que eventualmente encontraré "al indicado". Me cuesta cuando estoy con puras parejitas y me comparo con ellas, olvidando que desde hace mucho yo sé que estoy completo.


Sin embargo, he aprendido a recordarme dos cosas que quiero compartir en este texto, apenado de estarme exponiendo demasiado, pero con la certeza de que, tal vez, hay alguien que necesite leerlas:


Primero, que no es cierto lo que postula el amor romántico de que solamente hay una relación valiosa en tu vida. Y así me doy cuenta de que no estoy solo. De que lo que tengo con mis amigxs es un amor intenso. Mis relaciones familiares (las que decido cultivar y abrazar) están llenas de ternura y sonrisas. Cuando decido compartir mi cuerpo, lo hago apasionadamente y siempre basado en el respeto radical. En mi trabajo (como en las palabras que escribo justo ahora) encuentro muchas cosas que me llenan y me nutren. En mi comunidad me siento apapachado y celebrado.


No estoy solo. El sistema me hizo creer que lo estaba, pero no lo estoy. Y tampoco estoy sin amor. No tengo una pareja romántica que sea dueña de mis 24/7, pero tengo mucho más. Tengo cada plato que le cocino a mi familia para decirles "te amo". Todas las veces que mis abuelas me mandan abrazos y besos por teléfono, que siento en el fondo de mi corazón, aunque hace más de un año que no puedo verlas.


Cada noche de vino y confesiones con mis amigxs. Cada desvelada trabajando en lo que me enloquece. Cada desmañanada también. Tengo mis noches de Drag Race y cervezas o mis maratones de películas de Disney Channel con personas especiales. Tengo el deseo que a veces comparto con otrxs, y a veces no.


Tengo cada like, compartida, comentario que dejan personas desconocidas en lo que escribo, que me hacen saber que lo que hago tiene sentido. Tengo a mis perritos que me re-enseñan a jugar, a ensuciarme, a despreocuparme.


Pero además sé que, aunque todo eso se fuera, me tengo a mí. Y que no necesito medias naranjas, ni que alguien me "complete". Que no me faltan partes, que no necesito grandes gestos románticos ni una historia hollywoodense, que las cartas de amor me las escribo yo.


Y esta es para mí. Porque soy talentoso, inteligente y bello. Porque mi corazón está lleno de amor, de pasión y de fe en que se pueden construir otros mundos posibles. Porque tengo un cuerpo que veo al espejo y reconozco como perfecto en sus múltiples imperfecciones y contenedor de placer y autocuidado. Tengo palabras que (me) enamoran y que nadie podrá quitarme. Tengo mis ideas, mis libros, mis sentimientos, mis deseos, mis sueños y una voluntad de hierro para ir tras ellos.


Pasaré este mes del amor acompañado, no por el amor de mi vida, sino por los múltiples amores que tengo y que iré encontrando. Y prometo que nunca me dejaré solo.