5 mentiras sobre la educación sexual de la niñez


Hablar de sexualidad con les niñes no es importante, todavía son muy pequeñes.

La sexualidad no es algo que “aparezca” mágicamente en la adolescencia sino que nacemos con ella y la vivimos y desarrollamos toda nuestra vida. Las infancias descubren sus cuerpos a muy temprana edad y observan constantemente su entorno; estos dos elementos pueden despertar preguntas relacionadas con la sexualidad que es importante atender a su nivel y con los términos correctos.

Si recibe educación sexual le niñe estará expueste a información que no está liste para recibir.

La educación sexual funciona como cualquier otro proceso educativo: debe hacerse de manera honesta, atender a las dudas de quien la recibe, pero siempre diseñarse para el nivel que corresponde. Así como no se le enseñaría geometría analítica a une niñe de primaria, no toda la información sobre sexualidad estará disponible para elles, se les va acercando a ella poco a poco.

La educación sexual hará que les niñes comiencen más pronto su vida sexual.

Lo queramos admitir o no, les niñes comienzan su vida sexual desde tempranas edades, ya sea con la autoestimulación o buscando ver y tocar a otres con la intención de conocer y saciar su curiosidad. La educación sexual lo que hará es darle herramientas para que esa vida sexual se pueda vivir a un ritmo sano y de manera segura tanto para su desarrollo físico como emocional.

La educación sexual pone en riesgo a la niñez.

¡Al contrario! La educación sexual ayuda a prevenir situaciones de riesgo como embarazos a temprana edad o abuso y acoso sexual. La información es muy poderosa y une niñe informado sobre su cuerpo y las situaciones de riesgo en las que se puede encontrar tiene herramientas para prevenir, protegerse y denunciarlas.

Recordemos también que todas las dudas que une niñe tenga será resueltas de una u otra manera, es preferible que las resuelva en ambientes seguros con personas preparadas a que reciba información sin verificar y sin un acompañamiento adecuado.

La familia es la única que debería decidir qué se le enseña a les niñes sobre sexualidad.

El papel de la familia en la educación sexual es *crucial*, por lo que los padres y madres deberían estar completamente involucrades en los aprendizajes de les niñes; sin embargo, el diseño pedagógico, los alcances de la información y el acompañamiento deben ser determinados por profesionales. ¿Qué pueden hacer madres y padres para apoyar el proceso? Aquí algunas ideas:

  • Generar un ambiente de total confianza para que les niñes puedan acercarse a hacer preguntas relacionadas con sexualidad sabiendo que recibirán una respuesta certera y amorosa.

  • Llamar a las cosas por su nombre. Pene, vulva, menstruación, etc., son palabras que deben ser parte del uso cotidiano.

  • Reconocer la información que se desconoce y buscar aprender constantemente. Hay psicólogues y sexólogues especializados en la educación sexual para la niñez, entrar en contacto con elles puede ser de mucha ayuda para poder resolver dudas en casa y acompañar los procesos de desarrollo.